sábado, 13 de marzo de 2010

En Palestina

Hola a todos,

Os escribo desde el hotelazo que me ha averiguado el MPI en TelAviv. Al lado de la recepcion hay una sala con 5 ordenadores, con conexion gratuita a Internet. Todo el hotel esta climatizado, y el unico sonido que me llega es el de unos nenes jugando y del etíope que barre el pasillo.

En un rato vendran a recogerme mis colegas del curro, Claudia y Ana, para darnos una vuelta en el carraco que hemos alquilado, a un sitio de esos de la playa a cenar.

Nada que ver con lo que he visto hara unas horas.

Una companera de Berlín, que es de aqui -TelAviv-, me ha puesto en contacto con unos activistas israelies, amigos suyos.

Cada fin de semana hacen distintas acciones, ya sea manifestaciones o cualquier otra cosa.

No tengo fotos, porque sinceramente, aunque he echado unas pocas y nadie ha tenido ningun problema, la ocasion no era para eso.

El otro día comí con Kobi, un investigador del centro de Neurociencia (aunque él es matemático, lo han fichado para hacer modelos) del Weitzmann Institute, donde es el congreso. Él nació en Israel, y es un activista de pro, de esos que no pertenece a ninguna asociación pero pasa todo su tiempo libre haciendo cosas, y que según sus palabras "tengo suerte de estar aquí, porque puedo hacer algo muy cerca de donde vivo". Ha estado ya una vez en la carcel por manifestarse, y tiene en este momento 5 procesos pendiente con la justicia israelí. Por lo que ví de él, y de sus compañeros, son personas que simplemente se manifiestan en contra de aquello de lo que no están de acuerdo: pero eso se paga caro en Israel.

Israel es un estado muy militarizado: servicio militar obligatorio, 3 años para los chicos y 2 años para las chicas. Y luego cursos de renovación. Pasear por TelAviv, especialmente en el transporte público, es ver mucha, mucha gente llevando armas de 1 metro de alto. La mayoría vestida de militares, pero otros vestidos de civiles. Es impresionante ir a un bar, y ver una esquina con la gente charlando y media docena de ametralladoras automáticas apoyadas en la pared.

Además es un estado con una presencia de la religión -claro- acojonante. Entre otras lindezas, el matrimonio civil no está reconocido por la ley, de forma que las parejas que no quieran pasar por ningún rito religioso, se van a Europa o USA, se casan por lo civil, e inician trámites que duran a veces hasta años para que se les reconozca su estado.

Pero vamos al tema.

El caso es que el Sábado nos fuimos en el coche, nosotros y otros dos compañeros, a ver que hacíamos. Pasamos la frontera, con militares a tuti, y nos metemos en Palestina.

La imagen es brutal. Puestos militares israelíes por todas partes. Los colonos se reparten de forma estratégica, de forma que cortan, dejando aisladas, a las poblaciones palestinas. Cada asentamiento israelí va acompañado de más militares "por su seguridad", y a los palestinos se les rodea de vallas metálicas de 3 metros con alambre. En el mejor de los casos, porque también está el famoso muro de cemento -del cual uno de los principales accionistas es el dueño de Starbucks Coffee-, de 4 metros de alto. Eso fue el fin de semana pasado, 13 de Marzo de 2010. Lo digo porque tanto esfuerzo mediático en celebrar la caída del Muro de Berlín a 20 años, y de esto ni flores.

El río que servía de abastecimiento principal a los palestinos está controlado por Israel, y sólo puede ser usado por los palestinos 2 días a la semana. Además, las tuberías que llevan agua y electricidad a las granjas y pueblos palestinos están cortadas. No así las de los asentamientos israelíes, que de hecho, tienen agua y electricidad pagada por el estado.

Lo siguiente que se puede ver desde la carretera son los campos de refugiados, sonde los palestinos están confinados entre torretas y alambres. Es la primera vez en mi vida que veo un campo de refugiados.

Nuestros dos compañeros fueron a una protesta en la que se cortaba una carretera, aunque no duró mucho, según nos contaron. En 5 minutos el ejército apareció, usando gas lacrimógeno, y todo el mundo fue dispersado o arrestado. El arresto puede no ser tan malo si eres israelí o internacional, unas horas en la comisaría, y si no hay denuncia formal, a la calle. Pero si eres palestino, el sistema legal es distinto. Hasta 14 días sin necesidad de ver al juez. Y después una auténtica tortura psicológica en forma de juicios que son automáticamente recurridos, plazos incomunicado, etc...pero de esto no se habla en EL PAÍS.

Nosotros fuimos a reunirnos con unos palestinos, con los que Kobi suele trabajar. En este caso fuimos a ver 3 granjas palestinas que están siendo acosadas por lo que ellos llaman "colonos agresivos". Son israelíes, la mayoría hombres con bastante formación militar, que deciden plantar su granja justo en la puerta de los palestinos. Como actividad más relevante, se dedican a amenazar a los vecinos, preferentemente a las mujeres. Durante la noche nos contaban como estos colonos destruyen parte de sus propiedades, asustan a los niños...en fin.

Lo mejor es todo esto de que Obama ya no da carta blanca a Israel, que ya está cambiando la cosa...este tipo de colonos son los que se declaran "ilegales". El estado israelí acepta que no pueden estar allí, y les abre un proceso judicial.

Pero ese proceso judicial puede llevar 20 o 30 años. Mientras tanto, el estado les paga el agua y la electricidad. El ejército les da las armas. Y como pacto no escrito, la mayoría se lleva un trabajo como guarda de caminos o equivalente. Eso sí, el estado se lava las manos diciendo que los está amonestando...pero lleva su tiempo.

Después de estar con ellos un rato, nos fuimos a un pueblecito, donde los palestinos nos invitaron a su comer a su casa. La casa era poco menos que un salón con dos sofás de muchos años, libros y un retrato de Arafat.

La comida fué buenísima, y la hospitalidad increíble.

Si tuviese que decir que es lo más bonito que he visto en Israel, sin duda sería esos momentos con la familia palestina.

Después fuimos a ver el otro tipo de colonización. La expansión del territorio israelí NO se decide en el parlamento, sino que el ejército tiene plenos poderes para ampliarlo, a través de una comandancia.

En una reunión, un granjero estaba desesperado. La mitad de su plantación de olivos había sido arrasada unos años antes, ya que Israel había decidido construir una carretera justo por ahí. Y ahora toca la otra parte de la carretera, justo donde está su casa y el resto de los olivos.

Era impresionante ver a alguien tan desesperado, una persona de 50 años clamando por su tierra.

Y con eso, tuvimos que volver a TelAviv.

Me ha dado, y me está dando mucho que pensar.

Espero que no sólo a mí.

Un beso, Juanjo.

1 comentario:

  1. A mi me ha dado que pensar... en muchas cosas... pero sobre todo he pensado que, pese a que el Israel que a mi "me enseñaron" era muy diferente de este... yo no pude dejar de ver, entrever y adivinar las cosas que tu cuentas... así que imaginaos lo evidente que es todo! No puedo olvidar la militarización enorme de todo a mi alrededor...en un momento de mi vida, además, en que la palabra army no me daba mucho buen rollo... que no dejaran levantarte del asiento del avion en cuanto entrabas en el espacio aereo de Israel, que me cacheaban cada vez que entraba en un edificio de la Uni, los "niños" con escopetas... y lo contentos que estaban todos de haber hecho el servicio militar! gracias al cual después los habian enviado de viaje a las Maldivas con un grupo de israelies y así habian podido conocer a sus esposos/esposas actuales... omg! Y claro, yo solo estuve con israelies...

    Besos Juanji, gracias por el relato :) Admiro tu entereza, de verdad.

    ResponderEliminar